
Aquí te contamos qué es verificable (la etiqueta ecológica europea, la dosificación, la microfibra), qué es marketing y en qué casos el producto ecológico no es suficiente y hay que usar un biocida registrado. Es lo que explicamos en la visita cuando alguien lo pide para su oficina o su nave.
Lo que sí es comprobable
- Etiqueta ecológica europea (Ecolabel, la flor): certifica biodegradabilidad, menos sustancias peligrosas y envase reducido; el número aparece en la etiqueta
- Nordic Swan o Ángel Azul: equivalentes nórdico y alemán, también auditados
- Ficha de datos de seguridad: dice qué lleva el producto y su peligrosidad; un producto ecológico la tiene igual
- Sistemas de dosificación: reducen el consumo de producto entre un 30 y un 50 % frente a echar "a ojo"
Microfibra y agua: la mitad de la limpieza ecológica
Una bayeta de microfibra de calidad, bien lavada, arrastra polvo y grasa con agua y muy poco detergente. En cristales, el sistema de pértiga con agua desmineralizada (agua pura) limpia sin ningún producto y sin dejar cerco, que es lo que usamos en fachadas del Grau y de la Marina. La fregadora con agua y detergente neutro limpia una nave mejor que un cubo con lejía. La tecnología hace tanto como el producto.
Dónde el ecológico no basta
Un aseo con mucha afluencia, una cocina, una clínica o un vestuario de nave necesitan desinfección con producto biocida registrado en Sanidad. Hay biocidas con mejor perfil ambiental (peróxido de hidrógeno, ácido láctico) pero la etiqueta Ecolabel no cubre desinfectantes. Lo honesto es usar producto ecológico en todo lo que es limpieza y biocida registrado solo donde hace falta desinfectar, con la dosis justa. Prometer "todo ecológico" en una cocina es no cumplir la normativa.
Qué cambia en el precio
Muy poco. El producto es una parte pequeña del coste de la limpieza (la mano de obra es más del 80 %). Un detergente con Ecolabel cuesta algo más por litro, pero se usa a dilución baja con dosificador. En una oficina de 300 m² la diferencia mensual está por debajo de los 10 €. Lo que sí cuesta es el cambio de hábitos: formar al personal para no echar producto de más y mantener las microfibras separadas por zonas.
Cómo pedirlo en el contrato
- Especificar "productos de limpieza con etiqueta ecológica europea o equivalente" en el anexo
- Pedir la lista de productos con sus fichas técnicas antes de empezar
- Aceptar biocida registrado para aseos y zonas de riesgo, con anotación en el parte
- Pedir microfibra por códigos de color (aseos, mesas, cocina) y pértiga de agua pura para cristales
- Si la empresa tiene política ambiental, pedir que el proveedor la firme
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Preguntas frecuentes
¿La limpieza ecológica limpia igual de bien?
En oficinas, comunidades, tiendas y naves sin grasa pesada, sí: la microfibra, el agua y un detergente neutro con Ecolabel hacen el mismo trabajo. Donde hay grasa incrustada de cocina o restos de aceite en una nave hace falta un desengrasante alcalino, que también existe con Ecolabel pero es más concentrado.
¿El vinagre y el bicarbonato sirven para una empresa?
Para una oficina no son prácticos ni seguros: el vinagre daña mármol, terrazo y algunas juntas, y ninguno desinfecta con garantías. En limpieza profesional se usan productos formulados, ecológicos o no, con ficha de seguridad y dosificación conocida.
¿Qué pasa con el olor a limpio?
El olor a pino o a lejía es perfume, no limpieza. Los productos con Ecolabel suelen tener poco o ningún perfume, y hay clientes a los que les cuesta al principio porque "no huele a limpio". La superficie está igual de limpia; lo que falta es la fragancia. En clínicas y oficinas con gente sensible es una ventaja.
¿Tenéis productos ecológicos para naves industriales?
Sí: detergente neutro con Ecolabel para fregadora en suelos de hormigón pulido y resina, y desengrasante alcalino con etiqueta para zonas de taller. Para residuos de aceite hidráulico o de producción específica se usa lo que pida la ficha del residuo, y se gestiona como tal.
¿Podéis certificar que la limpieza de mi empresa es ecológica?
Podemos documentar los productos usados, sus etiquetas y las fichas de seguridad, y anotarlo en cada parte de trabajo. Eso es lo que te sirve para una auditoría ambiental o para tu memoria de sostenibilidad. No emitimos certificados propios ni afirmamos nada que no esté en la etiqueta del producto.